El origen de las especies vs 20.000 leguas de viaje submarino

24.3.2009 | Categoría: Libros&Ciencia | Elena Sanz
Tags: libros, palabras, ciencia, darwin, verne



Gracias al Blog de libros y bitios hemos descubierto Book Scraper, una original herramienta creada por The Times que permite explorar las palabras de algunos de los libros más famosos de la historia (126 obras, para ser exactos) de muchas maneras distintas. Por ejemplo, podemos introducir una palabra (probamos con monkey) y obtener una estadística sobre cuál ha sido su uso a lo largo de la historia de la literatura (monkey aparece 20 veces en El libro de la selva y sólo una en Anna Karenina). O comparar dos obras y ver cuántas palabras coinciden. Comparando El origen de las especies y 20.000 leguas de viaje submarino comprobamos que un 50% de las palabras del libro de Charles Darwin aparecen también en la novela de Verne. Otro dato curioso que nos ofrece la herramienta es que la palabra más larga de la versión inglesa de El origen de las especies es intercommunication, mientras que la más larga de 20.000 leguas es pectinibranchidae, el nombre de un molusco.

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Pasiones y vocaciones

23.10.2006 | Categoría: Libros&Ciencia | Elena Sanz
Tags: espacio, educación, literatura, divulgación, verne

“(…) yo, que sin moverme casi nunca de mi ciudad me había alimentado de tantas historias de viajes a lugares lejanos, incluyendo la Luna, el centro de la Tierra, el fondo del mar, las islas del Caribe y las del Pacífico, el Polo Norte, la Rusia inmensa que recorría en el transiberiano un reportero de Julio Verne que se llamaba Claude Bombarnac”. Lo escribía Antonio Muñoz Molina en Sefarad (su “novela de novelas”). Y recogía en una frase, con esa lucidez que le caracteriza, el sentir de cientos de científicos actuales que vieron salir sus vocaciones de las páginas escritas por un innovador escritor francés apellidado Verne. Como José Luis Sanz, el paleontólogo español que más sabe de dinosaurios, que en una entrevista aseguró que “Viaje al centro de la Tierra” era uno de sus libros de cabecera.

Ahora que todo el mundo anda preocupado por la falta de vocaciones científicas, quizás habría que rescatar las novelas de Verne (todas) y llevarlas a las aulas. O inventar cosas nuevas, como han hecho desde el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y Cosmocaixa, con el concurso escolar “El espacio en la vida cotidiana”. Y es que, con ocasión del 50 aniversario del lanzamiento del Sputnik, que se cumple en 2007, estas dos instituciones han decidido que es un buen momento para animar los jóvenes a “rastrear” todas aquellas tecnologías que han tenido su origen en la actividad espacial y que ahora son de uso cotidiano (damos pistas: velcro, teflón, microondas, láser, código de barras, termómetros digitales, alimentos liofilizados…)

Y, mientras tanto, leemos que el Papa Ratzinger advierte del “peligro” que puede suponer la “excesiva” pasión científica. “Si os dejáis seducir por el descubrimiento sin prestar atención a una visión más profunda puede conduciros al drama del mito de Ícaro – aquel que por el placer del vuelo hacia la libertad absoluta se acerca cada vez más al sol, olvidando que las alas con las que se alzó hacia el cielo son de cera –“, ha dicho en la inauguración del curso en la Universidad Pontificia Lateranense, de Roma. Nosotros creemos que vale la pena arriesgarse a que el “descubrimiento” se convierta en el nuevo seductor-Casanova del siglo XXI.

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