Lectura de viernes: El Palacio de la Luna

18.9.2009 | Categoría: Libros&Ciencia | Elena Sanz
Tags: historia, literatura, tesla, electricidad

"[...] Cuando Tesla vino a Estados Unidos trató de venderle su idea -la corriente alterna- a Edison, pero el gilipollas de Menlo Park le rechazó. Pensó que eso haría que su bombilla quedara obsoleta. Ya estamos otra vez con la maldita bombila. Así que Tesla le vendió su corriente alterna a Westinghouse y comenzaron a construir la planta generadora de las cataratas del Niágara, la central eléctrica más grande del país. Edison pasó al ataque. La corriente alterna es demasiado peligrosa, aseguró, puede matar a una persona si se acerca a ella. Para demostrar su teoría envió a sus hombres a hacer demsotraciones prácticas en las ferias de los condados y los estados. [...] Llevaban animales al escenario y los electrocutaban. Perros, cerdos, incluso vacas. Los mataban ante tus propios ojos. Así fue como se inventó la silla eléctrica."

(Fragmento de El Palacio de la Luna (1989), de Paul Auster, una novela cargada de referencias a Nikola Tesla y al alunizaje del Apollo 11)

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¿De qué estamos hechos?

2.6.2009 | Categoría: Libros&Ciencia | Elena Sanz
Tags: astronomía, literatura, citas

No es habitual encontrar datos astronómicos y reflexiones sobre nuestro lugar en el Universo en una novela. Pero La información (Martin Amis, 1995) está plagada de ellas. Un ejemplo es el siguiente fragmento:

“Sería una gran ayuda que supiéramos de qué estamos hechos, qué nos hace seguir adelante y a qué volveremos.
Todo lo que tienen ustedes delante de los ojos – el papel y la tinta, estas palabras, incluso los ojos – fue hecho en las estrellas: en las estrellas que estallan al morir.
De forma más inmediata, nos calienta, nos incuba y cría una bomba de hidrógeno en permanente explosión, nuestra enana amarilla, una estrella de segunda generación de la secuencia principal.
Al morir, nuestros cuerpos volverán finalmente a su lugar de origen: a una estrella agonizante, la nuestra, dentro de cinco mil millones de años, más o menos en torno al año 5000001995.
Sería una ayuda que supiéramos todo eso. Nos ayudaría tener conciencia de ello.
Sin la menor duda, el Universo es Majestuoso.
¿Y qué somos nosotros?”

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Cinco libros con ciencia

23.4.2009 | Categoría: Libros&Ciencia | Elena Sanz
Tags: literatura, divulgación, simios, neurociencia, música



Como expresa magistralmente esta imagen de Javier Jaén, el 23 de abril está dedicado al que posiblemente sea el auténtico “mejor amigo del hombre” (lo siento por el perro): el libro. Y para celebrarlo, os recomendados cinco títulos-amigos con una buena dosis de ciencia: Flores para Algernón de Daniel Keyes (neurociencia ficción), Primos hermanos: lo que me han enseñado los chimpancés acerca de la condición humana de Roger Fouts, Una breve historia de casi todo de Bill Bryson y Los neandertales cantaban rap de Steven Mithen (que yo me leí en su versión original en inglés The Singing Neanderthals, un título que me gusta mucho más). Y para cerebros inquietos, el libro de Mind Hacks.

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Poesía científica

19.3.2009 | Categoría: Curioso | Elena Sanz
Tags: literatura, genética, adn

DNA o ADN, poco importa
si en castellano o en inglés: el caso
es que me muero por tus proteínas,
por tus aminoácidos, por todo
lo que fuiste una vez, cuando tus padres
vinieron de cenar algo achispados
y, después de tirar de la cadena,
hicieron una nueva con tu nombre,
con tus curvas y con tus fantasías.
Dame una foto de tu DNA
tamaño DNI, que me retuerzo
de ganas de mirarla a todas horas.

Luis Alberto de Cuenca, en Animales Domésticos (1995)


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Shakespeare, la botánica y la neurociencia del amor

2.3.2009 | Categoría: Libros&Ciencia | Elena Sanz
Tags: literatura, química, neurociencia, cerebro, psicología

Recientemente en la revista Nature, el ecólogo Joan Ehrenfeld, de la Universidad de Rutgers, dedicaba una carta a explicar cómo William Shakespeare utiliza en sus novelas pociones hechas a partir de ciertas plantas psicoactivas para favorecer químicamente el “romance” de sus personajes. En el Sueño de una Noche de Verano, por ejemplo, Oberón usa zumo de pensamiento salvaje (Viola tricolor) por su capacidad de hacer “que cualquier hombre o mujer se enamore locamente de la siguiente criatura que vea” (acto 2, escena 1). También habla del Vitex agnus-castus, cuyo nombre científico hace referencia precisamente a sus propiedades anti-afrodisiacas, y que Shakespeare propone como antídoto a la viola.

En definitiva, según concluye Ehrenfeld, se puede aprender mucha neurobiología revisando las referencias que hay en la obra de Shakespeare al uso de fármacos para manipular los circuitos cerebrales asociados con el enamoramiento.

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Cortázar y los axolotl

12.2.2009 | Categoría: Libros&Ciencia | Elena Sanz
Tags: zoología, literatura



“Hubo un tiempo en que yo pensaba mucho en los axolotl. Iba a verlos al acuario del Jardín des Plantes y me quedaba horas mirándolos, observando su inmovilidad, sus oscuros movimientos. Ahora soy un axolotl.” Así empieza uno de los relatos más inquietantes de Julio Cortázar, un gran escritor del que hoy se habla en todo el mundo a propósito del 25 aniversario de su muerte. A diferencia de sus famosos cronopios, el axolotl no es una criatura inventada. Es el nombre común del anfibio con cola Ambystoma mexicanum, que a primera vista parece un renacuajo gigante de cuerpo alargado, cabeza grande y ojos pequeños y sin párpados. También se le conoce con el apodo de monstruo acuático.

“Que eran mexicanos lo sabía ya por ellos mismos, por sus pequeños rostros rosados aztecas y el cartel en lo alto del acuario”, escribe Cortázar. “Leí que se han encontrado ejemplares en África capaces de vivir en tierra durante los períodos de sequía, y que continúan su vida en el agua al llegar la estación de las lluvias. Encontré su nombre español, ajolote, la mención de que son comestibles y que su aceite se usaba (se diría que no se usa más) como el de hígado de bacalao.”

El resto del relato lo encontrará aquí.


Nota: Si le interesa una reinterpretación del relato desde la óptica de la física moderna, no se pierda el artículo que José Luis Venegas publica en la revista Hispanic Journal relacionándolo con el principio de incertidumbre de Heisenberg.

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II Premio Nacional de relato corto científico

17.12.2008 | Categoría: Eventos&convocatorias | Elena Sanz
Tags: astronomía, literatura, concurso

No ahorrando en gastos ni fatigas conseguí fabricar un instrumento tan excelente que las cosas con él vistas parecen casi mil veces mayores y más de treinta veces más próximas que si se observasen con la sola facultad natural. Sería ocioso enumerar la cantidad e importancia de las ventajas de dicho instrumento, tanto en los asuntos terrestres como en los marítimos. Mas desestimando las cosas terrenales, me entregué a la contemplación de las celestes, observando primero la Luna tan de cerca, como si se hallase a una distancia de apenas dos diámetros terrestres. Después observé repetidamente las estrellas, tanto fijas como errantes, con increíble gozo de mi ánimo, y viendo tanta abundancia de ellas comencé a pensar en el método con que poder medir las distancias entre ellas, hallándolo al fin, por lo cumple informar del mismo a cuantos deseen emprender observaciones de tal naturaleza...

Este texto, extraído de El mensajero sideral de Galileo Galilei, ha sido escogido por la Universidad de Murcia para convocar su II Premio de Relato Corto sobre un Texto Científico. El plazo de admisión finaliza el 13 de marzo de 2009. Los interesados pueden consultar aquí las bases.

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Pasiones y vocaciones

23.10.2006 | Categoría: Libros&Ciencia | Elena Sanz
Tags: espacio, educación, literatura, divulgación, verne

“(…) yo, que sin moverme casi nunca de mi ciudad me había alimentado de tantas historias de viajes a lugares lejanos, incluyendo la Luna, el centro de la Tierra, el fondo del mar, las islas del Caribe y las del Pacífico, el Polo Norte, la Rusia inmensa que recorría en el transiberiano un reportero de Julio Verne que se llamaba Claude Bombarnac”. Lo escribía Antonio Muñoz Molina en Sefarad (su “novela de novelas”). Y recogía en una frase, con esa lucidez que le caracteriza, el sentir de cientos de científicos actuales que vieron salir sus vocaciones de las páginas escritas por un innovador escritor francés apellidado Verne. Como José Luis Sanz, el paleontólogo español que más sabe de dinosaurios, que en una entrevista aseguró que “Viaje al centro de la Tierra” era uno de sus libros de cabecera.

Ahora que todo el mundo anda preocupado por la falta de vocaciones científicas, quizás habría que rescatar las novelas de Verne (todas) y llevarlas a las aulas. O inventar cosas nuevas, como han hecho desde el Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (INTA) y Cosmocaixa, con el concurso escolar “El espacio en la vida cotidiana”. Y es que, con ocasión del 50 aniversario del lanzamiento del Sputnik, que se cumple en 2007, estas dos instituciones han decidido que es un buen momento para animar los jóvenes a “rastrear” todas aquellas tecnologías que han tenido su origen en la actividad espacial y que ahora son de uso cotidiano (damos pistas: velcro, teflón, microondas, láser, código de barras, termómetros digitales, alimentos liofilizados…)

Y, mientras tanto, leemos que el Papa Ratzinger advierte del “peligro” que puede suponer la “excesiva” pasión científica. “Si os dejáis seducir por el descubrimiento sin prestar atención a una visión más profunda puede conduciros al drama del mito de Ícaro – aquel que por el placer del vuelo hacia la libertad absoluta se acerca cada vez más al sol, olvidando que las alas con las que se alzó hacia el cielo son de cera –“, ha dicho en la inauguración del curso en la Universidad Pontificia Lateranense, de Roma. Nosotros creemos que vale la pena arriesgarse a que el “descubrimiento” se convierta en el nuevo seductor-Casanova del siglo XXI.

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